Nunca había navegado en un barco de vela antes. Es una experiencia fantástica. Después de nuestra parada en Rockhampton, continuamos nuestra ruta hacia el norte deteniéndonos en Airlie Beach. Esta pequeña península está habitada por menos de unas 3.000 personas y es uno de los puntos turísticos más famosos de la región de Queensland. Desde sus costas parten docenas de barcos todos los días y el turismo de backpackers o mochileros es el que prima generalmente. Reservar un sitio en uno de estos barcos es la opción más habitual entre los turistas que quieren ver más de cerca las maravillas que, ya a esta altura de la parte este de Australia, se aproximan a la Gran Barrera de Coral. El principal destino son las islas Whitsunday, un paraíso virgen con playas de arena blanca y las aguas más azules del planeta.
Dormir en medio del Océano Pacífico terminó de completar la aventura. Embarcamos una tarde después de un largo recorrido en autobús. Éramos una tripulación de casi 20 personas, de todas las nacionalidades y países, de todas las lenguas, y la común, el inglés. Canadienses, estadounidenses, irlandeses, alemanes, suizos, italianos, mejicanos… y una española, servidora. Navegamos durante dos días haciendo un recorrido completo entre las islas, deteniendo la embarcación para bucear y ver los fondos marinos y para explorar alguna que otra isla. Lo mejor del viaje: la noche. No me refiero a la juerga en el barco, que también, sino a lo mágico que hay en leer las estrellas de otro hemisferio diferente al de uno mismo. Y allí, en la popa del barco té en mano, envueltos en mantas y tumbados bajo un cielo por completo despejado, aprendimos del capitán, un viejo lobo de mar, a interpretar el firmamento.
De vuelta ya el último día, el mar embravecido nos enseñó a izar las velas, a agachar cabezas y agarrarse fuerte, a mantenerse en el lado seguro de la embarcación. Y contemplar el agua correr bajo mis pies que penden en el vacío sentada en la cubierta, y escuchar el silencio y sus risas, y sentir eso que se siente y que embarga el pecho cuando se avanza deprisa…