Posteado por: raquelandia | julio 19, 2011

De vuelta, con Energía

Debía elegir algo diferente. Algo importante sobre lo que escribir. Porque se trata de empezar de nuevo y no podía hacerlo con cualquier cosa. Tenía que ser grande. Y por fin lo he encontrado.

Es curioso que a veces recorremos el mundo buscando algo espectacular, y resulta que a veces, lo tenemos muy cerca. Y es curioso también que para descubrir lo que hay cerca, hace falta recorrer mundo. Yo lo he tenido cerca siempre, siempre ha estado ahí. Y lo he descubierto hace poco. Por eso lo comparto, porque creo que merece la pena. Se llama Ene.Museo Nacional de la Energía y está en Ponferrada, en el Bierzo (León).

Acaba de nacer. La primera sede la inauguraron hace poquito y la visitó muchísima gente. Yo estaba el día de la inauguración. Fui a verla. Fue la Térmica de la MSP, una central de principios del siglo XX, ahora se llama Ene.térmica. Casi 30 años pasando por delante viendo sus ruinas. Qué bonita la han dejado. Por lo que nos contaron el día de la inauguración, aún queda mucho por hacer. Pero ya se puede visitar, y es gratis todo el verano.

La prensa ha publicado que habrá otras dos sedes que completarán el museo. Ene.central, donde se podrán ver las exposiciones más espectaculares relacionadas con la energía, incluso algún medio ha dicho que la estrella (y nunca mejor dicho) será un Sol gigante. Y también Ene.bosque, donde van a construir un invernadero enorme en el que incluirán plantas de la época del Carbonífero, cuando se formó el carbón.

Es un museo nacional que ha decidido no abrir en ninguna gran capital, han elegido el Bierzo, por su tradición vinculada al carbón, dicen. Por lo que sea, pero están aquí. Cerquita. Os invito a descubrirlo.

Posteado por: raquelandia | mayo 9, 2008

Día 17. Welcome to Australia…

Esta es una canción muy famosa en Australia… que invita a los turistas a visitar el país… La primera vez que la escuché iba en el autobús que nos llevaba a través de la jungla de Fraser Island. A la llegada a la isla nos dieron todas las instrucciones necesarias para “sobrevivir” en ella. Con todo detalle nos describieron los animales peligrosos que allí vivían y la manera de evitarlos… y al subir al autobús oigo: “Welcome to Australia…”, y pienso, vaya, qué majos, hasta nos ponen una cancioncita de bienvenida, estos australianos, cómo son… Y unos segundo más tarde escucho: “…you might accidentally get killed”… !!!! “…big sharks just waiting for you to go swimming…” !!!! Aahh!! Me quedé blanca… Bueno, así son los australianos de cachondos… se ríen hasta de los peligros con los que conviven… jeje. Disfrutadla, es buenísima. 

“Come to Australia” del grupo “Scared Weird Little Guys”.

Dice algo así:

Red back, funnel web, blue ringed octopus

Taipan, Tiger snake, Adderbox and Jellyfish

stone fish and the poison thing that lives in a shell, that spikes you when you pick it up

Come to Australia

You might accidentally get killed

Your lifes constantly under threat

Have you been bitten yet?

You’ve only got 3 minutes left

Before a massive coronary breakdown

Red back, funnel web, blue ringed octopus

Taipan, Tiger snake, Adderbox and Jellyfish

Big shark, just waiting for you to go swimming

At Bondi Beach

Come on!

Come to Australia

You might accidentally get killed

Your blood is bound to be spilled

With fear your pants will be

Filled

Because you might accidentally get killed

Posteado por: raquelandia | febrero 18, 2008

Día 16. Otro punto de vista (II)

Y aquí está por fin la segunda entrega… sigue la visita a Dublín a cargo de este nuevo guía contratado para la ocasión. Esta vez os presenta la Guinness Storehouse, La Old Jameson Destilery, St Patricks Cathedral con sus verdes e inmensos jardines y muchos otros rincones tan especiales de esta ciudad. Una vez más, espero que disfrutéis del recorrido.

THE END 

Posteado por: raquelandia | febrero 17, 2008

Día 15. Otro punto de vista (I)

He pensado que quizás Dublín os resulte un poco aburrido visto desde mi perspectiva… así que he decidido darle otro aire a la narración… Sigue siendo Dublín, la ciudad de Irlanda que me acogió y en la que todavía hoy residen muchos de mis grandes amigos. Pero esta vez tiene otro presentador, mi hermano pequeño (ya no tan pequeño). Dublín no enamora a simple vista, no encandila, no es precioso, y llueve y hace frío… pero su gente es diferente, la vida es diferente allí, y mi gente será siempre mi gente, y nuestra unión, ahora también la de mi hermano, seguirá siendo Dublín. Que lo disfruteis. (Próximamente la segunda parte)

TO BE CONTINUED…

Posteado por: raquelandia | febrero 3, 2008

Día 14. Halfpenny Bridge

Este es el Halfpenny Bridge, mi favorito en Dublín. Fue construido sobre el rio Liffey en el año 1816. Llamado en un principio Wellington Bridge, fue más conocido por este primer nombre que os he citado puesto que hasta 1919 se cobraba un peaje a todo aquel que lo atravesaba, normalmente, medio penique. Antes de su construcción, existían siete ferries que atravesaban el río de lado a lado cada día para transportar a la gente de un lado al otro de la ciudad. Es atravesado todos los días por cientos de personas que se acercan a la zona de Temple Bar, sobre todo por la noche… Es precioso.

dublin-2008-070.jpg

(Ha’Penny Bridge, Dublin, by Raquel F. Cruz)

(by Kman)

Posteado por: raquelandia | enero 12, 2008

Día 13. El Claddagh

El Claddagh es una tradición. Se trata de un anillo que se entrega a una dama por amistad o como compromiso de matrimonio.

El significado y existencia de este anillo se explica desde dos leyendas populares:

La primera cuenta que Margaret Joyce, casada con Domingo de Rona, un comerciante español en contacto con la ciudad de Galway, heredó una gran suma a la muerte de éste, y ya casada de nuevo con Oliver Oggfrench, mandó contruir muchos puentes en Connacht sin que les costara un euro a sus habitantes. Gracias a esta labor de caridad que hizo con el dinero de su difunto marido, un águila dejó caer un día un anillo en su regazo. Era el primer anillo claddagh.

La segunda leyenda cuenta que Richard Joyce, natural de Galway, dejó su casa para luchar en la guerra de las Indias, con la intención de contraer matrimonio con su prometida al volver. Durante la guerra fue capturado y hecho exclavo. Cuando Enrique III fue coronado rey, exigió a los moros la liberación de todos los presos británicos y Joyce recobró su libertad. El que lo tomó como esclavo le apreciaba tanto que le ofreció a Joyce la mitad de su dinero y su hija en matrimonio si se quedaba, pero este renunció a todo por volver a su casa y encontrar a su prometida que le esperaba. Durante el tiempo que pasó como prisionero, forjó un anillo con el símbolo de su amor por ella, y fue el anillo con el que finalmente se casaron. El primer anillo claddagh.

La realidad es que da lo mismo creer en una u otra teoría puesto que lo importante es la tradición milenaria irlandesa que ha dado como resultado, y que hoy día sigue conservándose en la cultura y el corazón de cada irish woman que nace. Incluso en el corazón de las que no han nacido irlandesas…

El claddagh no sólo alberga el significado en el corazón, la corona y las manos que sostienen el conjunto, también guarda una simbología la manera de llevarlo puesto. La mujer irlandesa que estaba prometida o casada, llevaba generalmente el anillo en la mano izquierda con la punta del corazón apuntando hacia adentro, con lo que la corona queda alejada del corazón (humano, del corazón de la mujer no del anillo). Si la mujer no estaba comprometida y dispuesta a enamorarse, el anillo se llevaba en la misma dirección pero en la mano derecha. Y si la mujer no quería saber nada de amoríos, entonces se colocaba el anillo en la mano derecha pero con la corona más cerca del corazón, es decir, con la punta del corazón del anillo mirando hacia afuera.

Así que, en Irlanda, no os extrañéis chicas si los chicos os miran y remiran las manos… están simplemente buscando pistas.

Posteado por: raquelandia | diciembre 23, 2007

Día 12. Irish Music

 Lo mejor de Irlanda son sus tradiciones ascentrales, su música inconfundible y envolvente, su misterio tras esa densa y húmeda niebla que todo lo envuelve, el calor de su gente. Cuando una gaita irlandesa suena, el bodhran la sigue, y una pinta de Guinness, y karaoke quizás, y folk irlandés, y risas y más risas. Nunca he disfrutado tanto de una conversación entre amigos como en este increíble país, porque en Irlanda aprendí que aprender un idioma incluye de regalo un nuevo mundo del que ya puedes formar parte. Y la música lo envuelve todo… Y ya que estamos de fiestas, les ofrezco un poquito de música que trae de nuevo a mi memoria el recuerdo de aquellas magníficas Navidades que pasé en tierras irlandesas que con tanto cariño me acogieron.

Posteado por: raquelandia | diciembre 13, 2007

Día 11. Irlanda

Es difícil y quizás injusto comparar un país con otro… Australia es único. Quizás por ello quise comenzar a sumar días en Raquelandia con el más reciente de los viajes que he hecho, porque ha sido también el que más me ha impresionado… Así que ya que he empezado por el final, desandaré el camino para todos ustedes, pasito a paso, hasta que les haya detallado cada lugar que, bajo la mirada de estos ojitos, ha merecido la pena pisar.

Siguiendo este orden, hoy comienzo mi largo camino por Irlanda, el país que me acogió durante más de un año. Es complicado resumir en palabras tanto tiempo, mucho se acumula y hace cola en la memoria impaciente por salir, sobre todo sentimientos muy dispares que compartiré gustosa, Irlanda es un país de contrastes, merece la pena. Hoy sólo quiero dejarles con algo de música que les introduzca en su ambiente. La primera es la famosa canción a Molly Malone. Según me han contado que dice la leyenda, era una chica que vendía mejillones y berberechos por las calles de Dublin. Debido al frío y a las fiebres altas de aquel invierno, Molly Malone murió sin que se pudiera hacer nada por ella y su fantasma todavía ronda por las calles de la ciudad. Su estatua se encuentra en la céntrica Grafton Street y su canción es una de las más famosas canciones populares irlandesas. Y es algo obligado si quiero empezar a hablar de mi querido Dublín que tanto he echado de menos.

Posteado por: raquelandia | diciembre 11, 2007

Décimo día. See you soon

No me gustan las despedidas, nunca me han gustado. Por eso un “hasta luego”.

Mis días en Sydney vieron su fin y regresé a Melbourne, donde todo comenzó, con la tristeza de que todo terminaba, con la ilusión de que algo nuevo ha de empezar. Después de dos días recorriendo aquellos lugares que me habían quedado por ver en Melbourne, una mañana de finales de julio cogí un avión que de nuevo me llevó a Singapur, y a Frankfurt después, para llegar a Madrid tras algo más de 33 horas danzando por el mundo… Especialmente recuerdo el primero de los aviones, enorme y poderoso ante el cristal de la sala de espera del aeropuerto. Dos pisos, cientos éramos en el pasaje, y miles las azafatas, o eso me hicieron creer… claro que en 12 horas de vuelo da tiempo hasta para hacer amigos. Y por si no había tenido suficiente, en el avión elegí ver “Buscando a Nemo”, y como no admitiendo una despedida, elegí la ensalada de frutas tropicales del menú… Pero todo quedaba atrás, y yo sólo me abrazaba a mi cámara de fotos…

Australia es un lugar mágico. Dicen que el que va de visita, no vuelve, quizás por eso el empeño de mi padre en comprobar que sí llevaba billete de vuelta. Y he vuelto, con la inevitable sonrisa que sólo Australia contagia. Y volveré algún día a verla, a sonreír con ella de nuevo, a disfrutar de su gente, de su increíble historia, a vivir de nuevo este cuento de hadas que termina en mí, en cada uno que se rinde a su contagio.

Posteado por: raquelandia | diciembre 6, 2007

Noveno día. Manly Beach, Sydney

El segundo día en Sydney también se levantó frío pero muy soleado. Así que decidí ir al puerto (Circular Quay) y visitar alguna de las zonas alejadas de la ciudad. Reduciendo posibilidades, la decisión estaba entre las dos playas más famosas de Sydney, Bondi y Manly, y finalmente me incliné hacia Manly, siguiendo las recomendaciones del chico (australiano aborigen) que se había sentado a mi lado en el tren. Desde el puerto cogí un ferry que me dejaría en menos de media hora en la zona de Manly Beach. Después de una visita al sitio de información, recorrí las calles de aquel pequeño área, paseé por los largos recorridos perfectamente acondicionados a lo largo y ancho del pequeño archipiélago y bordeando los acantilados y construcciones imposibles, terminé comiendo un bocata sentada en la playa como tantos turistas, admirando el atardecer en el mar y a los surfistas, claro.

Sydney fue una parada en el tiempo. Éste parecía no transcurrir, no lo hacía, de hecho, para mí. Sentada en banco del  jardín del Observatorio Astronómico admirando la ciudad desde arriba, caminado por el Harbour Bridge, sintiendo el viento de la playa de Manly, recorriendo el puerto de Darling Harbour, perdiéndome por el barrio de Kings Cross… me descubrí a mi misma sonriendo, disfrutando del mundo, y el mundo disfrutando conmigo. No hay mayor satisfacción, cosa más bella y que te haga sentir mejor que la complicidad con uno mismo.

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